Gestión emocional en el debut de un hijo

Soy coach profesional. Y como coach, no doy consejos, “sólo” hago preguntas y propongo dinámicas para que mis clientes realicen sus descubrimientos y obtengan su aprendizaje y conclusiones.

Soy voluntaria del proyecto de “Acogida familiar en Hospitales” de la Asociación de Diabéticos de Madrid. Y como voluntaria, no doy consejos, acojo, escucho, acompaño y sostengo la emoción del otro.

Pero hoy, no escribo como coach, ni como voluntaria, sino como madre. Y como madre, te quiero dar un consejo, un gran consejo, y luego tú decides: si te parece útil, tenlo en cuenta, si no, olvídalo.

Imagino que si tu hijo/a acaba de debutar con diabetes, no estarás leyendo directamente este escrito en mi blog. Sin embargo, confío en que te haya llegado. Una hermana, una buena amiga, la enfermera de tu hospital ¡qué más da!. Lo importante es que te haya llegado.

El debut en diabetes de un hijo/a, habitualmente genera un vuelco en nuestra vida y un colapso emocional, es decir, se nos presenta una situación difícil de gestionar uno solo.

La dedicación a nuestro hijo/a los primeros meses de su vida con diabetes, nos dificulta ocuparnos de nuestras propias necesidades y sentimientos, y sin embargo, están ahí, pululando en nuestro interior, nublándonos la lucidez que tanto necesitamos para afrontar con éxito un cambio de este tipo en nuestra vida y la de nuestro hijo/a.

Por todo esto, estoy convencida de que es fundamental contar con apoyo externo.

Necesitamos desahogarnos, expresar y procesar las emociones que nos van apareciendo. Ahora bien, la clave está en con quien decidimos desahogarnos.

Si nos desahogamos con:

La pareja: podemos desgastar la relación. Él también tiene emociones que gestionar con respecto a esta situación.

Personas totalmente ajenas a la diabetes: nos sentiremos incomprendidas y probablemente nos quedemos peor que estábamos.

Con las madres de los amigos de nuestro hijo/a: estaremos influyendo negativamente en la imagen que tengan de la diabetes y más adelante, aunque nosotras ya lo veamos posible, ellas tendrán miedo de quedarse a cargo de nuestro hijo/a.

Seguro que ahora no puedes verlo, pero el cómo hablas de tu hijo/a a otros (profesores, familia, madres/padres de los amigos, etc.) influirá en cómo verán a tu hijo/a a partir de ahora (como enfermo, indefenso y carga o como un niño feliz con una peculiaridad…).

Por eso, escoge bien. Elige a una o dos personas para desahogarte y gestionar tus emociones. Tu madre, una amiga, una madre voluntaria de tu Asociación de Diabetes o un profesional (enfermera, endocrino, coach, psicóloga, etc.) la clave es que sea una persona con la que te sientas cómoda, acogida, escuchada, comprendida, lo suficientemente estable como para no dejarse arrastrar por tu emoción y ¡que no te de consejos!.

Ya sé que tienes poco tiempo, ya sé que tu hijo/a para ti es lo primero, precisamente por eso, cuídate: “Si tú estás bien, él/ella también”.

Si tú liberas tus emociones y asumes la situación con positividad, podrás acompañarle en su proceso de gestión de sus emociones (negación, enfado, rechazo, asimilación, aceptación) y le ayudarás a convertirse en un adulto autónomo y sano emocionalmente.

Hasta aquí mi consejo. Ahora, tú decides.

Imagen: Master isolated images/Freedigitalphotos.net 

1 comentario

  • La verdad si es bastante dificil asimilar primeramente como padre de familia y aun mas hacer entender a tu hijo (a) que debe aprender a vivir con ciertos cuidados gracias por los comentarios

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