Post de "Gestión Emocional"

¡Qué duro es tener diabetes con 11 años!

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¡Qué duro es tener diabetes con 11 años! Y con 2, 5, 12, 13, 14…, en definitiva, con cualquier edad. Sí. Es duro.

Ya sé que la medicina ha avanzado muchísimo y ahora mi hija tiene muchas “facilidades” para gestionar su enfermedad (la bomba de insulina es “la bomba”). Y es cierto que puede hacer “casi” una vida normal. Sin embargo, nadie le quita tener el cuerpo revuelto cuando la glucosa se le pone por las nubes o sentir temblor de piernas cuando tiene una hipoglucemia.

Además, en esta edad uno se siente tan vulnerable a la opinión y aceptación de los iguales… Necesitamos sentirnos parte de un grupo y tener que pesar la comida, medir la glucosa un montón de veces al día y llevar un aparatito conectado no ayuda precisamente a sentirse “una más”.

¿Cómo acompañarla en su crecimiento?

Esta pregunta es la que me hace estudiar, reflexionar y avanzar cada día. Porque sí, tener diabetes con 11 años es una “…”, pero la solución no es “tenerla pena” y tratarla de “pobrecita”. Tampoco la ayudo si cuando está de bajón y se pone a llorar amargamente por no haber podido cenar al tiempo de sus hermanos o no querer hacer el cambio de catéter porque le duele, le digo “venga, no pasa nada, hay cosas peores, esto es lo que hay, toca aguantarse y seguir adelante”.

El camino es un poco más complejo pero mucho más eficaz sin duda alguna. La forma de acompañarla en la gestión de las emociones que le genera tener diabetes, pasa por estar a su lado, escuchar su enfado, su rabia, su frustración, en silencio, en silencio, sí, sí, en silencio, acogiendo y sosteniendo su dolor, dejándola que se desahogue y sienta que estoy ahí, a su lado, sosteniendo lo que a ella le desborda y siente que no es capaz de soportar. Y después, mucho después (a veces son 10 min, otras veces 2 horas), cuando ya ha liberado sus emociones, nos damos un gran abrazo y “volvemos” a la vida, pensamos juntas en las cosas con las que más disfruta: jugar a baloncesto, que una amiga venga a dormir a casa, bueno y si la invitan a ella es ¡lo más de lo más!… y nos ponemos manos a la obra para disfrutar a tope cada día y no dejar que la diabetes nos condicione y mucho menos nos paralice.

Sí, es duro tener diabetes con 11 años y también es un gran aprendizaje de vida.

Como madre me gustaría tener una varita mágica y hacer desaparecer (o pasarla a mi persona) la diabetes de mi hija, pero también sé que esta dificultad la hará más fuerte ante los problema futuros, más sensible a las dificultades de los demás y estoy convencida de que de mayor será una mujer feliz y una gran persona. Y esa convicción es lo que me da fuerza cada día para tener paciencia y saber estar en esos momentos de bajón que son pocos y duros para ambas y al mismo tiempo clave para su buen desarrollo emocional.

Imagen: FreeDigitalPhotos“Crying Doll” by Theeradech Sanin

 

 

 

 

 

 

“Si tú estás bien…. Ellos también”

Esta es la frase que me inspiró este blog. Sí, porque percibo con mucha fuerza la importancia de que nosotros, los padres y madres de niños con una dificultad crónica (en este caso la diabetes), nos cuidemos, puesto que difícilmente podemos cuidar y ayudar a nuestros hijos a gestionar sus dificultades si nosotros no nos sentimos bien…

Pues bien, reflexionando y avanzando, hoy doy un pasito más:

“Estar bien AUNQUE ellos no lo estén”.

Uf! Esto me parece el más difícil todavía. Sí, sin duda, mantener la calma cuando tu hija está “a grito pelado”, volcando su enfado y rabia contra nosotros o llorando llena de frustración y hastío… eso sí que es difícil. Y, una vez más, siento que es la CLAVE.

La clave para mantener la conexión con nuestro hijo/a. Para mantener operativo el puente que nos une y nos permite acercarnos a él/ella y acompañarle en lo profundo: lo que siente, lo que necesita y desde ahí acompañarle en la búsqueda de las estrategias para liberar sus emociones y satisfacer sus necesidades.

¡Qué frustrante es sentir que no está en nuestra mano evitarle a nuestro hijo/a TODAS las dificultades y penas de la vida!.

Sí, es un aprendizaje fundamental como madre/padre, pues por mucho que nos empeñemos, por muchos “pesares” que les evitemos, siempre llegará el momento en el que topemos con algo que no podemos controlar.

Por eso es tan importante trabajarnos nuestra paz interior y desde ella acompañarles para que sean ellos quienes anden su camino y superen sus retos sabiendo que, siempre, siempre, podrán contar con nosotros para desahogarse y ser escuchados, acompañados y sentirse queridos.

Imagen: Theeradech Sanin/Freedigitalphotos.net 

3 años y 3 meses

Calendario3 años y 3 meses.

Cuando hay un acontecimiento en tu vida que marca un antes y un después, es inevitable llevar la cuenta.

Ahora, además de la fecha de debut de María (3 años), llevamos la cuenta espontánea del tiempo que lleva con bomba de insulina (3 meses).

El día del aniversario me genera sentimientos encontrados. Obviamente estoy contenta de que mi hija esté viva y pueda tener una vida “normalizada”. También de que sea una niña activa, que disfruta a tope de las cosas que le gustan y que sabe pelear con mucha energía para evitarse las que no le gustan.

Y al mismo tiempo estoy triste. Triste de ver la carga que lleva todos los días a la espalda, las exigencias cotidianas que no puede dejar de lado ni los sábados, ni los domingos, ni en vacaciones. La carga de una enfermedad crónica. Sí, quizá cada día soy más consciente de esta palabra: CRÓNICO, sinónimo de desgaste, de “eterno”, de momentos tranquilos y momentos de rebeldía, agotamiento, hartazgo, rabia.

Yo también estoy cansada del tema, la verdad, pero no puedo dejarlo de lado. Mi mente está todo el rato trabajando. Cómo ajustar lo mejor posible la insulina es complejo, sin embargo, ahora vislumbro una cuestión muuuucho más compleja: cómo acompañar a María en su proceso de autonomía y cómo acompañarla en su gestión emocional.

Ser autónoma no es sólo manejarse bien en la parte mecánica: saber hacerse el control, saber pincharse, contar raciones. Autonomía es que si ella quiere comer más raciones o menos de las que tenemos de referencia, o no quiere merendar, o da largas para hacerse el controlito, yo ya no la puedo obligar. Bueno, sí puedo y al mismo tiempo SÉ que ese NO es el mejor camino, que es “pan para hoy y hambre para mañana”. Cuanto más la presione ahora para tener un buen control, más rebotada puede estar dentro de un par de años en plena adolescencia.

3 años y 3 meses… Sí, María con la bomba ha mejorado mucho su autonomía pero la gestión emocional es “otro cantar”.

¡Qué difícil camino!. Todo lo que estudio, los talleres de padres a los que asisto y organizo yo (en los que también aprendo muchísimo) me parecen poco para afrontar esta tarea: “la” gran tarea de mi vida. Sí, siento que aquí “me juego mucho” y al mismo tiempo sé que no todo depende de mí.

La mochila de María sigue, y va a seguir, llena: tener que estarse haciendo controles cuando está jugando o viendo tranquilamente la tele, el no poder comer sin pensar en raciones y en ocasiones no poder comer cuando los demás porque su glucosa está alta, son circunstancias que le generan un enfado y rabia monumentales que aún a veces no es capaz de autogestionar.

Yo la entiendo ¡claro que la entiendo! y al mismo tiempo me siento impotente, “convidada de piedra”. Sólo puedo mantenerme ahí, a su lado, hasta que pase “el chaparrón”, hasta que se calme y podamos hablar de ello y trabajarlo para irlo integrando y poder seguir adelante con la vida.

Y por eso sé lo importante que es que yo me cuide. Que vaya vaciando de vez en cuando mi mochila y desarrolle habilidades para mantener mi paz interior en momentos de vendaval y, en los momentos de calma, ayude a María a desarrollar recursos y habilidades que le sirvan para gestionar sus emociones.

Imagen: Danilo Rizzuti/Freedigitalphotos.net 

Taller de Coaching para Padres de niños con diabetes en Menorca

Diabeticos3PadresADIME(27marzo2015)

El pasado 27 de marzo fui a Menorca invitada por ADIME (Asociación de Diabéticos de Menorca) para dinamizar un Taller de Coaching para Padres. Nos dedicamos la tarde a nosotros mismos mientras los niños jugaban al aire libre en un lugar precioso y con un tiempo excepcional.

“Si tú estás bien, ellos también”. Esta frase me acompaña y guía mi rumbo cada día.

…porque sé que mi energía no es “infinita”,

…porque sé que mi cuerpo necesita descansar de vez en cuando,

y porque sé, que para poder acompañar a mis hijos en la gestión de sus emociones, es FUNDAMENTAL que yo me trabaje las mías…

Por todo esto centro mi energía y mi trabajo en ofrecer a otros padres la posibilidad de trabajar sus emociones.

Pues bien, eso hicimos esa tarde. Compartimos cómo nos sentíamos y cómo nos gustaría sentirnos, y elaboramos juntos un puente para poder conseguir el estado emocional que necesitamos en cada momento.

Ya lo sé, supone esfuerzo, y además no es un camino recto, sino más bien en espiral. A veces nos parece que estamos de nuevo en la “casilla de salida” o que hemos retrocedido 2 casillas como en el juego de la oca. Pero si dedicamos un ratito a mirar nuestra historia y la historia de nuestros hijos con un poco de perspectiva, veremos sus avances, nuestros avances, y descubriremos todo lo que tenemos para celebrar.

Gracias M. Ángeles por invitarme a compartir ese maravilloso día con los papis de vuestra asociación más los que se sumaron de Mallorca.

Gracias por vuestra cariñosa acogida y por vuestra implicación y participación en el taller.

Es curioso, aunque no nos conocíamos de nada, el hecho de compartir algo tan intenso como es tener un hijo con diabetes, me hizo sentir una conexión especial con vosotros y un lazo de cariño que siento que nos va a mantener unidos a partir de ahora.

Gestión emocional en el debut de un hijo

Soy coach profesional. Y como coach, no doy consejos, “sólo” hago preguntas y propongo dinámicas para que mis clientes realicen sus descubrimientos y obtengan su aprendizaje y conclusiones.

Soy voluntaria del proyecto de “Acogida familiar en Hospitales” de la Asociación de Diabéticos de Madrid. Y como voluntaria, no doy consejos, acojo, escucho, acompaño y sostengo la emoción del otro.

Pero hoy, no escribo como coach, ni como voluntaria, sino como madre. Y como madre, te quiero dar un consejo, un gran consejo, y luego tú decides: si te parece útil, tenlo en cuenta, si no, olvídalo.

Imagino que si tu hijo/a acaba de debutar con diabetes, no estarás leyendo directamente este escrito en mi blog. Sin embargo, confío en que te haya llegado. Una hermana, una buena amiga, la enfermera de tu hospital ¡qué más da!. Lo importante es que te haya llegado.

El debut en diabetes de un hijo/a, habitualmente genera un vuelco en nuestra vida y un colapso emocional, es decir, se nos presenta una situación difícil de gestionar uno solo.

La dedicación a nuestro hijo/a los primeros meses de su vida con diabetes, nos dificulta ocuparnos de nuestras propias necesidades y sentimientos, y sin embargo, están ahí, pululando en nuestro interior, nublándonos la lucidez que tanto necesitamos para afrontar con éxito un cambio de este tipo en nuestra vida y la de nuestro hijo/a.

Por todo esto, estoy convencida de que es fundamental contar con apoyo externo.

Necesitamos desahogarnos, expresar y procesar las emociones que nos van apareciendo. Ahora bien, la clave está en con quien decidimos desahogarnos.

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